


¿Por qué hacer tu propia pintura al óleo?
Preparar tu propio óleo es una práctica que conecta al artista con una larga tradición artesanal y lo vincula directamente con los fundamentos del arte. Al elaborar cada color tú mismo, puedes elegir pigmentos más puros, ajustar la textura y evitar aditivos innecesarios presentes en muchas pinturas comerciales.
Esta práctica te permite, de alguna manera, controlar la calidad y las propiedades de tu pintura según tus necesidades técnicas y estéticas.
Además, fomenta un conocimiento más profundo de los materiales con los que trabajas. Muchos artistas, desde la antigüedad, han descubierto que esta experiencia enriquece y amplía su relación con la pintura.
Básicamente, podemos elaborar óleo tan solo con pigmento y un aceite secante (como el aceite de linaza). Pero si queremos ir un paso más allá, es buena idea aprender un poco acerca de la química de cada pigmento, de los aceites y de algunos aditivos que permiten modificar la pintura.
Para esta demostración se ha elegido utilizar sombra tostada (Burnt Umber), que es una tierra natural. En general, la sombra tostada no se considera peligrosa en el sentido de ser tóxica o un riesgo inmediato para la salud en condiciones normales de uso. Sin embargo, como ocurre con muchos pigmentos, es importante manejarla con precaución, especialmente en su forma de polvo, ya que al inhalarse puede irritar el sistema respiratorio. Por esta razón, se recomienda usar mascarilla al manipular pigmentos secos.
Pigmentos puros, secos y molidos finamente. Ejemplos comunes y seguros para comenzar:
Tierra sombra natural o sombra tostada
Óxido de hierro rojo
Amarillo ocre
Azul ultramar sintético
⚠️ Algunos pigmentos (como el blanco de plomo, cadmio o cobalto) requieren precauciones adicionales. Asegúrate de investigar cada uno antes de usarlos.
Aceite de linaza refinado (para uso artístico): ideal por su durabilidad y propiedades secantes.
Otras opciones:
Aceite de nuez (amarillea menos)
Moleta– puede ser de mármol o de vidrio que nos servirá para moler y mezclar el pigmento con el aceite.
Losa de vidrio o mármol pulido – superficie lisa y resistente.
Espátula de acero inoxidable o plástico rígido
Cuentagotas o jeringa pequeña – para agregar el aceite gota a gota.
Cucharilla medidora o espátula pequeña
Frascos pequeños de vidrio o tubos de aluminio vacíos – para guardar el óleo preparado.
Guantes (recomendado)
Usa una mesa amplia, limpia y bien ventilada.
Ten un trapo o papel absorbente a mano para limpieza rápida.
Vierte una pequeña cantidad de pigmento en la base.
Extiéndelo formando un cráter o montículo con un hueco en el centro.
Deposita una pequeña cantidad de aceite en el centro del pigmento.
Usa la espátula para ir integrando el aceite suavemente hasta formar una pasta espesa.
No excedas el aceite; siempre puedes añadir más, pero es difícil corregir un exceso.
Si la mezcla se siente un poco seca deposita unas gotas de aceite con un cuentagotas hasta que la mezcla se humedezca.
Usando una moleta, tritura la pasta con movimientos circulares o en forma de 8 durante unos minutos.
El objetivo es romper los grumos de pigmento y dispersarlos completamente en el aglutinante. Esto no se puede lograr solamente con la espátula, por eso es necesaria una moleta.
Remueve la mezcla ocasionalmente con la espátula y vuelve a moler varias veces más.
Repite hasta obtener una pasta uniforme, sin grumos ni rastros secos.
Evalúa la fluidez y viscosidad del óleo: la pintura debe quedar cremosa, debe extenderse con facilidad pero mantener cuerpo.
Si está muy densa, agrega unas gotas más de aceite.
Si está muy liquida , añade más pigmento y repite la molienda.
Transfiere la pintura a frascos de vidrio pequeños con tapa hermética o tubos vacíos metálicos.
Elimina burbujas de aire con un palillo o sacude suavemente para evitar oxidación.
Sella bien tus envases, es importante sino queremos que se seque nuestra pintura.
Etiqueta con pigmento, fecha y tipo de aceite utilizado.
Cuerpo cremoso: Debe tener un cuerpo suficiente para mantener su forma al aplicarse con espátula o pinceladas pastosas. Una buena analogía sería que se parezca a una pasta dental espesa.
Sin exudación de aceite (aceite separado): Una mala señal sería que el pigmento se separa del aceite. El pigmento se debe integrar completamente con el aglutinante.
Poder tintóreo intenso: Un óleo de buena calidad tiene un alto poder de tinción, es decir, una pequeña cantidad de pigmento es suficiente para cubrir una buena cantidad de nuestro lienzo o teñir fácilmente a otro color. Esto indica una alta concentración de pigmento.
Crear tu propia pintura al óleo es más fácil de lo que parece, y sus beneficios son numerosos. Al principio puede parecer intimidante, pero es una experiencia profundamente satisfactoria que amplía tus habilidades como artista.
Puedes empezar con pigmentos fáciles y seguros; también es buena idea dedicar tiempo a experimentar y así pronto estarás elaborando colores personalizados que respondan exactamente a tu visión.
Conocer los materiales con los que trabajas hace que desarrolles una relación más consciente con el acto de pintar, en otras palabras conocerás mejor el gran oficio de pintar.


